lunes, enero 25

Ocho




Lo sabes y lo sé (ella también, en lo profundo y racional de su ser, lo sabe). Eres tan culpable al justificarte que se ha vuelto absurdo. Sí, de risa.


Pero en verdad no te culpo por hacerte pendejo, no podías asumir la responsabilidad de algo así, era de esperarse. Al final el alma de cada persona habla a través de sus actos y no de sus palabras y yo no soy quién para juzgarte. Bien sabes que tu trabajo no está en convencerme a mi, yo no tengo duda, sé que eres un mentiroso y un pésimo actor, en verdad no te creo nada.


Y me encanta por que lo sabes, y no te importa, sigues en tu papel y te la crees. Debe ser cansado mentir todo el tiempo con ese discurso tan gastado.


No estaría de más andarte con cuidado, que las cosas han de caer por su propio peso.




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